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| MIS MEMORIAS
El mes pasado recibí un E-mail de Adolfo Pardo a través de nuestro web site: Borja 57 para saludarme por mi cumpleaños. Con ese motivo me invitó a publicar algunas fotos antiguas en nuestra página, pero estoy prefiriendo hacer una reseña escrita que intenta graficar lo que ha sido mi vida desde que salí del colegio a riesgo de limitar el propósito a solo los aficionados a la lectura. Entiendo que las fotos llevan el mensaje directo para comunicar y la palabra escrita si bien permite explicaciones explícitas, pues puede decir lo que el escritor siente, a veces no logra alcanzar ese propósito. Ruego me disculpen por mis limitaciones literarias. Lo que vale es la intención. |
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| Nací en Iquitos pues mi padre era aviador destacado a la base aérea de esa ciudad y el Señor dispuso que mi madre me tuviera allí, pero después de pocos meses fui traído a Lima donde viví en la Av. Tacna. Las primeras letras las aprendí en una escuela inicial de las Hermanas de los Sagrados Corazones del Belén, donde conocí a uno de mis amigos de infancia que mas frecuento, Lucho Rubio. “Bajo tu Manto Sagrado mi madre me dejó” en el colegio de La Inmaculada para ser formado por los Jesuitas en la moral católica que es mi familia, entre 1947 y 1957 donde se me enseñó a respetar los Mandamientos. Me enseñaron a amar al Señor nuestro Dios por encima de todas las cosas y al “prójimo como a ti mismo”, se me enseñó a valorar las virtudes: Fé, Esperanza y Caridad, a compadecernos de nuestras debilidades para alcanzar misericordia. Se nos recomendó actuar con prudencia y a pedir a nuestro Señor el espíritu de sabiduría porque espura, actuando con sinceridad, sin patrocinar la indiferencia ni las medias tintas sino a la lucha por un mundo más humano reconociendo el derecho del hombre, especialmente del menos favorecido. |
| Una de las últimas fotos con mi abuelo |
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En 1959 ingresé a la nueva Universidad Nacional de Ingeniería recién elevada a ese rango por una decisión del gobierno del Dr. Manuel Prado a la antigua Escuela de Ingenieros fundada por el Ing. Emilio Le Roux durante el gobierno de Balta. Su último director el Ing. La Rosa había sido designado Ministro de Educación y adquirió el terreno que ocupa actualmente. Al iniciar estudios era rector el prestigioso Arq. Velarde (“Pescadito”) y Vice-Rector, el Ing. Emilio Morales Macedo. Me acompañó en esos episodios nuestro entrañable amigo y compañero Jorge García Pacheco con el que me siento unido en una amistad que trascendió el tiempo. Constituimos un grupo de estudio conjuntamente con otros 3 compañeros que provenían de otras instituciones religiosas. |
| Recuerdos del Colegio |
| Durante ese periodo aún conservaba las antiguas costumbres adquiridas en el colegio, las buenas formas urbanas, frecuentar a mis amigos de siempre: Lucho Rubio del Castillo con quien había tenido la oportunidad de aprender las primeras letras, hoy abogado que nos prestigia y me honra con su amistad, vivía en la colmena a menos de una cuadra del colegio. Jaime Parodi del Valle con quien íbamos a jugar eternos partidos de fulbito callejero para “liberarnos de demonios” permitiéndonos algunas liberalidades idiomáticas de “mayor calibre”. Es hoy médico, vivía en la plaza Dos de Mayo a no más de cuatro cuadras de la mía. Su amistad se mantiene inalterable en mis sentimientos. |
| Hugo Roggero Alejos, que ya estaba por terminar la Escuela Militar sólo aparecía los sábados cuando le daban en la Escuela salida. Vivía en la Agrupación Alexander. Raúl Sevilla Miranda que tenía la reputación de ser el miembro del grupo mas engreído y que por entonces estudiaba ingeniería química, vivía en el Jr. Tayacaja. Pienso que había desarrollado en esa época una personalidad algo tímida que solo alcanzaba expresión cuando nos encontrábamos reunidos nosotros. En ese ambiente y época Lucho Rubio quizá dándose cuenta de esa debilidad, cogiéndome bastante desprevenido me dijo: “Jorge, la Academia de la Federación Universitaria de San Marcos, FUSM, necesita un profesor de matemáticas y yo te he propuesto”. |
| Así inicié con muchos temores, prácticas docentes que me permitieran aprender a alternar con otras personas mientras continuaba los estudios pero luego al concluirlos y comenzar primeros trabajos profesionales pasé en forma casi natural a la docencia universitaria. Con mis compañeros de estudio hicimos tesis de Planeamiento Regional, estudiando la región central del Perú. En esa época estaba en boga las teorías del francés Padre Le Febre sobre Planeamiento Físico y Regional como un ensanche del ya desarrollado Urbanismo. Nuestro Jefe de Tesis fue el Arq. Fernando Belaunde Terry quien al asumir la Presidencia de la República dejó encargado a sus auxiliares cuidar la culminación de nuestra tesis. Entre ellos recuerdo a Jaime Hoefken, Cesar, Eduardo Orrego. La sustentación con que nos graduamos mereció nota aprobatoria al punto que luego de unos días fuimos invitados a sustentarla en Palacio de Gobierno. |
| En 1964 se puede decir que recién inicié mi vida profesional y a desarrollar esas tendencias mías para hacer las cosas de forma minuciosa. Pensé que debía cambiar mi estilo de vida si pretendía vivir una vida mas plena, empezar la vida activa verdadera y profesional para alcanzar verdadera dignidad humana. Un día tomé la decisión y renuncié a la docencia por exigirme vivir en Lima, dedicándome a plenitud para luchar en mi vida personal por los valores que deseaba proponer a mis hijas contra la injusticia, el subdesarrollo, la pobreza, en fin las cosas que para entonces ya había conocido. |
| Los trabajos de ingeniería civil se acomodaban perfectamente. Fue escenario de mis primeros “pininos”, el antiguo Ministerio de Fomento y Obras Públicas, siendo asignado a la Subdirección de Obras Viales de la Dirección de Ingeniería dentro de la Secretaria General del Fondo Nacional de Desarrollo Económico, entidad que financiaba y ejecutaba por administración obras civiles básicas en pequeños villorrios del interior del país con recursos provenientes de las recaudaciones del antiguo impuesto “Pro Desocupados” para el plebiscito de Tacna y Arica. Durante los primeros 3 años visité la sierra y los 2 siguientes la selva. Participé en proyectos de carreteras, construcciones y como asistente técnico de caminos rurales y empecé a comprender mejor como era el “Perú Profundo” y en la medida que avanzaba el tiempo, más aprendí. Visité prácticamente todas las carreteras vecinales de los departamentos de Ancash, Lima, Huánuco, San Martín y Loreto conocí tanto su geografía y geología como la idiosincrasia de sus pobladores. |
| EL CONOCIMIENTO DE LA SIERRA
Comprendí lo que es vivir a mas de 4,000 msnm, soportando el frío, la altura, el abandono, la falta total de recursos. Conocí la impotencia, pues poco era lo que podía hacer y comprendí así lo que es la ignorancia y el subdesarrollo. Creo que aprendí por qué se dice que el Perú es, más que Lima en forma viva, “Un mendigo sentado en una silla de oro”. Diseñé caminos rurales para la gente más abandonada en los lugares más apartados. Tramité y supervisé proyectos. Fue una época dura y difícil, pero también muy hermosa y gratificante pues aprendí lo que no me había imaginado conocer y comprendí por qué estaba haciendo eso. Atravesé a caballo las punas que separan o quizá sea mejor decir que comparten los departamentos de Lima, Ancash y Huánuco. Es algo sobrecogedor por su inmensidad... con un colorido realmente incomparable. Lugares donde un jinete montado sobre el caballo sólo tenía el sendero mínimo para el paso, pues el “Ichu” como un mar dorado es la única vegetación que prospera a esas alturas, alcanza quizá los 2 metros de altura, cubriendo todo el horizonte. |
| Gocé paisajes de una belleza natural que sólo se pueden apreciar viéndolos. Vi tropeles de llamas, vicuñas, alpacas y otros camélidos sudamericanos en estado salvaje, venados y pumas, perdices y cóndores y solazándose en esas llanuras alto-andinas sin que nadie las moleste. También vi como el cielo se torna oscuro repentinamente impulsado por vientos helados que “silban” en los oídos y obligan a ponerse algo que proteja la cara. Los “Chullos” se explican totalmente pues son imprescindibles para protección contra la inclemencia de ese clima bravo. |
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