JUSTA AMBICION

De aquel hombre humilde y desprotegido no quedaba nada, ahora él tenía
todo lo que siempre quiso. No fue fácil, nació en la pobreza, no contó con
una buena educación, sus padres estaban separados, la comida tampoco
abundaba en su casa, y como si fuera poco no poseía aquella gracia natural
con la que nacen algunos niños. Con esta descripción nadie apostaría por un
buen futuro para él, sin embargo tenía una característica a su favor, él era
ambicioso y haría cualquier cosa para obtener lo que quería.

Ya en la adolescencia empezó a escalar posiciones, lo más importante era
tratar de lucir bien y así relacionarse con gente adinerada. Claro, al principio
salía con chicas mayores y de mejor posición para que lo ayudaran a mejorar
su guardarropa, pero que nadie dijese que él las robaba o engañaba, no
señor, él solamente recibía los amables obsequios que sus novias le daban.

Poco a poco fue creciendo en lenguaje, modales e imagen, ya sus
aspiraciones habían subido, ahora no sólo quería lucir bien, necesitaba ser
socio de un club, comer en los mejores restaurantes y ser presidente de
alguna importante empresa. No tardó mucho en lograr su objetivo. Enamoró
a una señora bastante mayor y adinerada. Era la esposa del dueño de una
de las más productivas cadenas de tiendas por departamento. Ella,
enamorada, le compró un apartamento, le regaló un carro último modelo y
le dio variasde sus tarjetas de crédito. Pero él no estaba satisfecho, no
quería seguir siendo un mantenido, él debía ser el dueño de esa cadena
de tiendas, costara lo que costara.

El precio fue alto, luego de convencer a su amante, planearon la
muerte del adinerado esposo para quedarse con todo.

Una noche en que ella no estaría en casa, por encontrarse en una reunión
de beneficencia, él debía entrar con su llave, esperar al esposo y matarlo de
manera que pareciese efectuado por un ladrón. Parecía fácil, y
efectivamente lo fue.

Un mes después él ya estaba instalado cómodamente en la mansión de ella,
era el señor de la casa. Todo era perfecto, tenía el control de su vida, había
llegado donde nadie pensó que podría llegar.

Cierta tarde se encontraba sentado en un mullido sillón de cuero mientras
fumaba un costoso habano con la mano derecha, en la que resaltaba un
grueso anillo de oro. En la otra mano, adornada con el más fino de los
Omega, agitaba suavemente un vaso corto de whisky en las rocas. Su
rostro impasible y soberbio denotaba la tranquilidad y comodidad de su
vida, nadie hubiera nunca imaginado que, 30 años atrás, él había sido un
andrajoso. Sus amigos del club lo consideraban como un hombre inteligente,
conocedor de los negocios, sagaz, intrépido, incluso le temían pues,
a pesar de no ser muy guapo, tenía el don de conquistar a cualquier mujer...
aunque estuviese casada.

No había terminado su habano, cuando ya el vaso se había quedado vacío,
así que llamó a la camarera para que le sirviera otro. Mientras esperaba
empezó a leer el Times. La página de la Bolsa de Valores atrapó
completamente su atención, la competencia había bajado dos puntos y su
empresa ganaba tres, esto se traducía en millones de ganancia. Mientras se
reconfortaba con la noticia, escuchó la voz más dulce que jamás nadie
hubiese oido, era la camarera con su whisky. Un rostro perfecto, labios
carnosos y sensuales, unos ojos tan brillantes que pudo verse reflejado en
ellos, su cuerpo esbelto y juvenil estaba en perfecta armonía con su mirada
angelical, era una diosa con uniforme en cuyo escote se asomaban un par de
senos plenos y redondos.

Haciendo uso de sus dotes de conquistador la invitó a salir cuando saliera
del trabajo, y esa misma noche comprendió que había encontrado la amante
ideal que él necesitaba, dulce y agresiva a la vez, tímida y explosiva,
ingenua e inteligente, era... perfecta.

La relación se tomó cada vez más intensa, se veían todos los días en un
apartamento secreto, inventaba viajes de negocios ficticios y la llevaba a
un fin de semana en alguna isla del Caribe, el único inconveniente era la
esposa. Empezaron a planear su muerte, total, ya estaba vieja y fea, la única
manera de que él se quedara con todo y ambos fueran felices era
eliminándola. Esta vez fue ella quien se encargó del asunto, una tarde
calurosa deverano, simulando un accidente, la ahogó en la piscina.
Nunca se supo la verdad.

Ahora él y su amante ocupaban juntos la mansión, nada los perturbaba,
tenían todo lo que pudiesen desear, el mundo estaba hecho para gente
valiente, para personas con capacidad de decisión, no había lugar para los
tontos y los débiles... los fuertes habían ganado.

Las notas de la orquesta dieron pie al baile, cientos de personas giraban
en la pista, bebida, comida, regalos a montón, risas, felicidad, la boda era
un éxito, todo el jet set estaba allí, se había casado de nuevo el viudo más
cotizado del momento. Ellos derrochaban alegría, de mesa en mesa
agradecían la presencia y demostraban su amor, recibieron los mejores
deseos, hablaron de tener hijos, rieron en el video, brindaron por el futuro,
gritaron al picar la torta y aplaudieron cuando atraparon el bouquet.
Era la boda del año.

Casi todos estaban allí, los compañeros de trabajo, los amigos y los
envidiosos, todos con lentes oscuros, todos vestidos de negro. El día estaba
nublado, el viento estaba ausente, el ambiente pesado aumentaba la
confusión. Uno a uno lanzó un puñado de tierra e inmediatamente, en fila,
se acercaban a ella, dramática, llorosa, con lentes y velo negro...
todos le daban el pésame:

Resignación� lo siento� adelante� tranquila� cuenta con nosotros�,
frases hechas para decirlas frente a ella, pero por detrás las habladurías
y el chisme: que raro, justo el día de su boda� ¿llevaban tiempo juntos?�
según la policía fue un accidente, pero sin duda el rumor más fuerte era
que el que mata por ambición, muere por ambición�, nunca quedó claro si
hablaban de él o de ella, total, es igual.

Kristin Pardo