UN DÍA MUY ESPECIAL

Eran las seis de la mañana y el despertador comenzó a sonar. Todavía adormilada
Teresa lo apaga y se estira poco a poco. Luego de cinco minutos más en la cama
por fin se levanta y abre la ventana, respira profundamente y esbozando una sonrisa
dice en voz alta: - Hoy es el día... un día muy especial.

Rápidamente toma un desayuno ligero y sale da casa rumbo al restaurante.
Como era de esperar no todo está listo, los centros de mesa no han llegado aún y
la mitad de las flores son de otro color. Sin perder tiempo Teresa sale corriendo a la
floristería a pedir otras tres docenas de rosas rojas y llama al decorador para que se
apresure con los centros de mesa. Apenas cuelga el celular recibe la llamada del
manager del grupo musical que había contratado, según parece no van a poder llegar
a las 8 de la noche sino a las 9. La desesperación se comienza a apoderar de Teresa,
les pide que no se retrasen, les suplica que lleguen a tiempo. Luego de discutir por
más de 10 minutos llegan aun acuerdo, ellos estarán puntuales a las 8 pero Teresa
tendrá que pagarles el transporte.

Ya son las 11 y 30 de la mañana, Teresa regresa a su casa para descansar y tomar
un buen baño. Espuma, lociones perfumadas, aceites relajantes, cremas hidratantes y
ya está lista para que un experto grupo de estilistas la arreglen de pies a cabeza.
Primero llega la manicurista que con sumo cuidado embellece las uñas de
Teresa con un sobrio color salmón.

Luego aparece el estilista. El calor del secador de pelo hace que vuelva a sudar,
pero cuando ya tiene los rollos montados se da el tiempo de refrescarse otra vez. En
ese momento llama la vestuarista para decir que llegará un poquito más tarde puesto
que el vestido se descosió en una parte. Teresa trata de no explotar y sigue en
manos del estilista.

El Timbre! Llegó el maquillador, rápidamente limpia su cara con un tónico facial
traído especialmente para ella desde Francia, y comienza a maquillar. Son las
cuatro de la tarde y todavía no llega la vestuarista. Los nervios no la han dejado probar
bocado en toda la tarde. Totalmente peinada, maquillada y perfumada se encuentra
Teresa tratando de no desesperar mientras espera su vestido y su tocado. Con un
jugo en la mano repasa mentalmente todo: la comida está lista, la bebida ya se llevó al
restaurante, las flores y los centros de mesa llegaron al salón, la música está
confirmada.., si todo está preparado para esta noche.

Recién a las 5 y 30 llega la vestuarista, sin pérdida de tiempo Teresa es ayudada a
vestirse, le colocan el tocado, se retoca el maquillaje, se vuelve a rociar con su
perfume favorito, se coloca el collar que tambin usÃó su madre en la misma situación,
y viéndose al espejo se dice con una sonrisa de tranquilidad: - Ahora sí estoy lista. -


El cuarteto de cuerdas da los primeros acordes de la marcha nupcial y Teresa camina
del brazo de su padre por la nave central de la iglesia. Allá en la punta, a un lado del
altar la espera Ricardo con una expresión de alegría y nerviosismo a la vez. Es
extraño, ella también tiene esa expresión.

Ricardo toma la mano de Teresa y ella ya no escucha nada más hasta que el padre
dice en tono solemne: -Acepta a Ricardo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza
y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? - - Si acepto, acepto ser su esposa
para toda la vida.- Al fin, unidos en un beso ajeno a todos los aplausos, Teresa y
Ricardo están listos para continuar juntos, este día especial.

Kristin Pardo