LA GRANDIOSA


Personajes:

REBECA: Mujer de unos 38 años, casada desde hace 11 años. Es elegante, educada, culta y conservadora. Se ha     
desempeñado a la perfección como madre y esposa, sabe ser una buena anfitriona en su hogar, le gusta lucirse
como ama de casa. Aparentemente segura de sí misma, esconde un complejo, sabe que no es hermosa ni atractiva,
por eso ha aprendido a arreglarse muy bien.

PETER: Hombre de unos 43 años, amante de las artes, el buen gusto, la estética y todo aquello que sea hermoso a la vista. Muy
educado y culto, es pintor. Agradable, simpático, soñador, romántico y algo bohemio.

SOFIA Y AUGUSTO: Pareja de amigos incondicionales.

FEDERICO Y MARGA: Pareja de amigos, ella es altanera, y él es algo pedante. Muy adinerados.

EXTRAS: 2 críticos de arte, un periodista joven, un corredor de seguros.

ESCENOGRAFIA: La obra transcurre en dos espacios, la sala de la casa de Rebeca y Peter, y el estudio en el que
Peter realiza sus pinturas. La sala es amplia, decorada con muy buen gusto, las paredes están cubiertas armónicamente con
bellas pinturas, los sofás son de colores fuertes y cubiertos de cojines con diseños abstractos. La iluminación es
tenue, con pequeñas lámparas de pie que dan un ambiente cálido y acogedor.

El estudio, contrariamente, se ve bastante desordenado, con muchas pinturas a medio hacer en el piso, apoyadas en las paredes
y arrimadas en los rincones. Un gran mesón lleno de pinceles, brochas y diferentes clases de pinturas, algunos caballetes, una
bata colgada a un costado, y un reproductor salpicado de pintura es todo el inmobiliario.



PRIMER ACTO
En el estudio se encuentra Peter haciendo un boceto con carboncillo, tiene puesta música clásica y un palito
de incienso que en conjunto dan un ambiente muy relajado:

PETER: Musa, musa inspiradora, ayúdame a crear el cuadro perfecto, el más armonioso, el más misterioso... un cuadro
que todos tengan que admirar. (Comienza a trazar) Un trazo fuerte pero sutil, otro más definido... sombras... No, esto no significa
nada. (Arruga el papel y coloca otro en blanco) La armonía de las formas, la exactitud de los sentimientos, la
perfecta utilización del color los trazos precisos... (Tocan a la puerta)

REBECA: ¡Peter! (Entrando) Disculpa que interrumpa tu creación, acabo de hablar con los Perrys y no he sabido decirles
nada respecto a la cena del viernes. ¿Vamos a invitarlos también?

PETER: Creo que tú puedes decidir perfectamente a quién invitar y a quién no, siempre te has encargado de la organización
de nuestras cenas y te han quedado muy bien.

REBECA: Gracias, pero es que en este caso no estoy muy segura. Sabes que ellos siempre han criticado de alguna
manera tus pinturas, y preferiría evitar discusiones molestas.

PETER: (Reflexionando en voz alta) Si, siempre critican lo que hago... pero tendrán que callar, voy a hacer un cuadro que no
podrán criticar. Sí, diles que vengan y que traigan sus mejores galas porque será una cena para presentar mi más reciente
pintura.

REBECA: ¿Cual?

PETER: No la he pintado aún, pero sé que será mi mejor creación. Ahora permíteme estar solo para poder inspirarme.

REBECA: Claro, los llamaré entonces. No te tardes demasiado que falta poco para comer.

PETER: (Se le queda mirando en silencio) Si... está bien. (Rebeca sale) Una mujer... una diosa... un enigma... una mujer
espectacular... una belleza nunca antes vista, así será mi pintura. (Comienza a trazar) Cabellos cayendo cual cascadas, ojos tan
negros como la noche sin luna, labios serenos que conquistan con una sonrisa... (Continúa pintando) Vamos, ya estás
apareciendo, mírame, invítame a contemplarte, hazme creer que te conozco pero guarda tus secretos, sedúceme con tu sonrisa,
hechízame... ahí estás, eres hermosa, la más hermosa de todas... (Se queda mirando el boceto) Sí, así eres, enigá¡tica, bella, y
ahora tendrás vida con mis pinceles y mis colores. (Revisa el reloj) Voy a hacer una pausa, sólo comeré algo y regresaré
contigo... mi Grandiosa. (Cubre el cuadro con una tela blanca y sale).

FIN DEL PRIMER ACTO

SEGUNDO ACTO
En la sala de la casa está Rebeca arreglando la mesa con su mejor vajilla, la cubertería de plata y la cristalería fina. Hay
hermosos arreglos florales en la mesa de la sala y en la repisa que está en la entrada. Ella está elegantemente
vestida. La pared del fondo de la sala está vacía.

REBECA: Ya está todo listo, las flores.., los candelabros... la mesa arreglada... la comida esperando en el horno... yo estoy
perfecta... sólo falta Peter. Peter... no ha salido en todo el día de su estudio, ha estado trabajando día y noche en esa nueva
pintura, ni siquiera me ha permitido verla. Espero que haya podido terminarla... los invitados están por llegar. (Coloca
música suave en el tocadiscos) Todo listo. (Entra Peter) Mi vida, me tenías angustiada, los invitados deben llegar
de un momento a otro, Estás listo?.

PETER: (Sonriendo) Naturalmente, yo y... La Grandiosa. (Coloca el cuadro tapado por una tela en la pared vacía) Estamos listos.

REBECA: ¿No me dejarás verlo?

PETER: Tranquila, ya lo verás cuando lo devele frente a los invitados. Sólo te diré que es, sin duda, lo mejor que he hecho.

REBECA: (Ofendida) Bien, si prefieres que no lo vea todavía... esperaré. (Tocan la puerta) Aquí llegan. ¿Abres tú?

PETER: Claro. (Abre la puerta) Augusto y Sofia Arraiz. Bienvenidos, pasen adelante por favor.

AUGUSTO: Qué placer verte Peter. Rebeca siempre tan elegante.

REBECA: Gracias Augusto. Sofía estás hermosísima.

SOFIA: Igualmente. Nos tienes intrigadísimos con eso de la develación del cuadro. No hemos hecho sino pensar y tratar de
imaginarnos cómo es.

REBECA: Te confieso que yo tampoco lo he visto. Peter no me ha permitido verlo, prefiere que sea una sorpresa para todos.
Tendremos que esperar a los Perry para salir de la curiosidad.

PETER:
Sí, pero no tenemos que esperarlos para empezar a tomar una copa de vino. (Saca una botella y sirve 4 copas) Vamos a brindar
por este encuentro que para mí significa tanto. Salud

TODOS: Salud! (Tocan a la puerta)

REBECA: Yo abro, deben ser los Perry. (Abre la puerta) Muy buenas noches, adelante Marga, adelante Federico.

PETER: Caramba, que maravilla verlos de nuevo. Bienvenidos. (Les sirve 2 copas) Sin perder el tiempo, brindemos por
nosotros. Salud

FEDERICO: Muchas gracias por este recibimiento, nada mejor que una buena copa de vino para empezar una agradable
velada. (Se fija en la pared) Ah!  Así que ahí está el cuadro misterioso, créeme que tengo muchas ganas de verlo...

MARGA: Sí, la verdad es que estamos intrigadísimos, no hemos visto tus pinturas desde la última exposición en la Galería, y
recuerdo que aquella vez no salimos muy impresionados.

SOFIA: Pues, a mí me habían gustado mucho. Eran tan... abstractos.

PETER: Bien, creo que ahora se llevarán una grata sorpresa, y como los veo tan ansiosos vamos a develar la pintura de una vez.
(Se dirige a ella y agarra los extremos de la tela) Esta noche quiero presentarles con mucho orgullo mi mejor creación, sin duda
una obra maestra, La Grandiosa. (Devela el cuadro y todos quedan mudos de asombro) Y bien, ¿Qué les parece?

REBECA: Amor, es hermosa... es... es... increíble.

AUGUSTO: Realmente asombrosa, una obra maestra.

SOFIA: Yo... estoy impresionada. En verdad es una pintura muy especial.

MARGA: Debo reconocerlo Peter, es sin duda tu mejor obra. La Grandiosa... le queda muy bien ese nombre.

FEDERICO: Hay algo en sus ojos... tiene una mirada enigmática... parece que oculta algo... y esa sonrisa tan dulce, tan suave,
pero tan sensual al mismo tiempo. Peter, es espectacular, me he quedado sin palabras.

PETER: Muchas gracias por tan bellas palabras, estaba seguro de que les iba a gustar, ha sido como una inspiración
divina. Tenía la necesidad de plasmar la perfecta belleza de una mujer, de una mujer realmente hermosa e indescifrable, una
mujer que no podría siquiera existir, porque es demasiado perfecta. De pronto la vi, estaba ahí, ella sola iba apareciendo,
como por encanto. La Grandiosa es la imagen de una mujer realmente hermosa, ¿No creen?

REBECA: (Algo contrariada) Bueno, ahora que ya la vimos podemos pasar a cenar, he preparado...

AUGUSTO: Definitivamente lo lograste, la mujer más encantadora que he visto, una mezcla de cándida dulzura con el atractivo
de lo desconocido, sensual y tímida, fuerte y serena, graciosa y elegante. Es perfecta. (Rebeca entra en la cocina)

FEDERICO: Es cierto, es impactante, parece que invita a contemplarla, sencillamente no puedo dejar de verla.

REBECA: (Saliendo con las fuentes) La cena está servida. Si gustan pasar a la mesa.

MARGA: Bueno, de seguro La Grandiosa nos ha fascinado, todos quedamos como hipnotizados viéndola. Pero Rebeca nos
espera. Vamos. (Todos se sientan a la mesa)

AUGUSTO: Peter, ¿No has hablado con la Galería? Creo que ellos estaráan muy interesados en adquirir tu obra, o quizás por lo
menos exhibirla.

PETER: Sabes Augusto, esta obra es muy especial para mí, es como un sueño plasmado en un lienzo. Esta mujer, La Grandiosa,
es mi ideal, y ahora que la tengo no voy a poder desprenderme de ella. Siento que es parte de mí, cada vez que la
veo siento que ella me está diciendo algo, no sé qué, pero necesito averiguarlo algún día. Hasta que lo sepa, ella tiene que
estar ahí, en esa pared, para que cada día la pueda ver, para que cada noche antes de dormir pueda despedirme de su
imagen, de su mirada, de su sonrisa. Hay algo especial en esta mujer, y necesito que esté siempre conmigo.

SOFIA: Cuidado con lo que dices Peter, mira que Rebeca tiene cara de celos.

REBECA: (Ruborizándose) Por favor Sofía, habría que estar loca para celar a tu marido por un cuadro. (Todos ríen).

FEDERICO: Sin embargo, si existiera en el mundo una mujer como La Grandiosa yo me cuidaría, porque Peter, y con él yo
mismo, saldría a perseguirla hasta tenerla para él. ¿No es cierto Peter?

PETER:   Si ella existiera la encontraría, algo me hizo pintarla, si ella viviera el cuadro sería nuestro lazo, nuestro contacto...
pero eso no es posible. De todas maneras con su imagen me conformo.

MARGA: Realmente la comida te quedó estupenda Rebeca, tu siempre te destacas en la cocina. Me tienes que dar la receta.

REBECA: Qué problema, es que no sólo La Grandiosa tiene misterios, yo también los tengo, y esta receta es uno de ellos. Así
que... lo lamento Marga. (Ríe)

PETER: Querida, tu no tienes secretos para nadie, eres tan transparente y predecible como una copa de cristal. (Todos ríen)

REBECA: (Ofendida) Pues déjame decirte que hay muchas cosas que yo no te he contado de mí. De todas maneras este no es
el momento de hablar de ellas, así que mejor busco el café. (Se va a la cocina)

SOFIA: Creo que de verdad se molestó. Voy a ayudarla en la cocina, permiso. (Se va a la cocina)

AUGUSTO: Peter, si no te importa, ya que no quieres exhibir tu cuadro en la Galería, me gustaría traer algunos críticos
y amigos a tu casa para que la puedan apreciar.

PETER: Me parece bien, por supuesto que me agradaría que todos conocieran a La Grandiosa, creo que ella dará un impulso
increíble a mi carrera, lo único que pido es que el cuadro no salga de mi casa.

MARGA: Yo también quisiera traer algunos amigos, así que estos próximos días tendrás la casa muy visitada. Quizás deberías
cobrar entradas. (Todos ríen)

REBECA: (Entrando con Sofia) ¿De qué se están riendo? ¿Acaso están contando anécdotas graciosas sin nuestra presencia?

PETER: No mi amor, es que vamos a recibir a mucha gente en la casa que querrán ver mi cuadro, y Marga sugería que
cobrásemos entradas. (Todos vuelven a reír)

SOFIA: Antes que cualquier cosa deberáas asegurar el cuadro, nunca se sabe lo que pueda pasar con tanta gente viéndolo.

FEDERICO: Sofia tiene toda la razón. Si quieres mañana nos encontramos y arreglamos ese asunto con mi corredor,
sabes que él es especialista en arte.

PETER: Me parece una excelente idea

AUGUSTO: Bueno Peter, nosotros nos retiramos. Hemos pasado una velada maravillosa, tu cuadro es espléndido y tu
cena estuvo riquísima Rebeca.

FEDERICO: Nosotros aprovechamos para irnos también. Muchas gracias por todo Rebeca. Peter nos vemos mañana en
mi oficina. Buenas noches.

MARGA: Adiós Rebeca, Peter...

SOFIA: Adiós Rebeca, felicitaciones nuevamente Peter. Buenas noches. (Todos salen, quedan Rebeca y Peter)
Ahora sí estoy consagrado, hasta Federico tuvo que reconocer la calidad de mi pintura. Estoy muy feliz Rebeca.

REBECA: Claro, yo también. ¿Por qué no subimos a acostarnos? Debes estar cansado

PETER: Sube tú, yo quiero quedarme todavía un rato viendo a La Grandiosa. Subiré más tarde. Buenas Noches.

REBECA: (Resentida) Buenas Noches.


FIN DEL SEGUNDO ACTO
TERCER ACTO
En la sala de la casa se encuentra Peter durmiendo en el sofá frente al cuadro. Todo está igual que la noche anterior.

REBECA: (Acercándose a él) Por Dios Peter, despierta. ¿Cómo pudiste quedarte dormido aquí? Espero que esa fascinación
con tu propia obra acabe pronto, sino tendremos que ponerte una cama aquí abajo.

PETER: (Bostezando) Buenos días, ¿Qué hora es?

REBECA: Son las 9 y 30 de la mañana. ¿Vas a desayunar?

PETER: No, no tengo tiempo, me daré un duchazo y voy a encontrarme con Federico en su oficina. La Grandiosa tiene que estar
asegurada lo antes posible. No sé que haría si a ella la sucede algo malo. (Sale)

REBECA: La Grandiosa, La Grandiosa. Bueno supongo que es el primer día, ya se la pasará la obsesión. (Ve la pintura)
Realmente es bella, pero tampoco es que sea perfecta, ninguna mujer lo es, ni siquiera si no existe. (Observa a su alrededor) Por
Dios, que desastre, debería contratar una sirvienta. (Empieza a recoger todo) Tan rico que cociné ayer y Peter ni siquiera me dijo
algo bonito, todo era su cuadro. Ya Rebeca, ya, él es bueno pintando y tú eres buena cocinando, ayer fue su noche y hoy será la
tuya. (Baja Peter)

PETER: Me voy. Supongo que llegaré a almorzar, pero no estoy seguro. De todas maneras tampoco podré estar mucho tiempo
fuera de la casa, voy a extrañar a La Grandiosa. Chao, amor. Nos vemos. (Sale)

REBECA: ¿La va a extrañar? (Gritando) Es un cuadro nada más, sólo una pintura. (Para sí) Tonto, el típico caso del hombre
enamorado de su creación. Me parece tan ridículo... (suena la puerta) ¿Y ahora? Se le habrá olvidado algo. (Abre la puerta) ¿Si?

CRITICO1: Muy buenos días señora, soy Tom Wolf, crítico de arte, y estoy interesado en admirar la obra de Peter Gallagher. ¿Me
permite entrar?

REBECA: Bueno, Peter no se encuentra, pero...

CRITICO 1: (Entrando) Muchas gracias, ¿Dónde está?... Dios mío, si es de verdad hermoso, qué trazos, qué colores,  qué mujer
tan espectacular. (Toma su celular y marca un número) Aló Jorge, tienes que venir a ver la obra de Gallagher, es asombrosa... si,
por primera vez algo me gusta de su pintura... Voy a buscar a Julia y nos vemos aquí. Chao. (Guarda el celular) Es hermoso
señora, muchas gracias por permitirme entrar, yo voy a salir a buscar a una colega y regreso. Hasta luego.    (Se va)

REBECA: No puede ser, que persona tan descortés. (Tocan la puerta) ¿Quién?

PERIODISTA: Buenos días, somos de la prensa Italoamericana, venimos a hacer un reportaje sobre la obra de Peter Gallagher.
Sólo tomaremos unas fotografias, disculpe. (Entran y ven la obra) Fiuuuu! Qué belleza de mujer, yo de arte sé poco, pero esa
mujer es preciosa. Unas fotos por aquí... otras por acá... bien. Hasta luego señora, felicitaciones, la obra es realmente buena. (Se
va)

REBECA: Si esto sigue así creo que me voy a volver loca. Y yo sin arreglar. Voy a cambiarme, no sea que vengan más personas.
(Sale)

PETER: (Entrando) Pasa Federico, adelante Sr. García. (Van hacia la pintura) Esta es la obra que quiero asegurar, ¿Qué le
parece?

SR. GARCÍA: Impresionante. ¿Dónde consiguió semejante modelo? Nunca la había visto, de eso estoy seguro, porque
semejante belleza no pasaría desapercibida.

FEDERICO: No, si eso es lo más asombroso. No hay una modelo. Peter sólo la imaginé, quise plasmar la perfección hecha
mujer... y lo logré.

SR. GARCIA: Esto vale mucho dinero Sr. Gallagher. Debemos asegurarla con una prima alta. Déjeme advertirle que por normas
de la aseguradora, tendrá que guardarla en una caja de seguridad, puede hacerla si quiere de vidrio con sistemas láser antirrobo.

PETER: Claro entiendo. Haré lo que sea para cuidar a mi amada Grandiosa.

REBECA: (Entrando) Hola, no sabía que estabas aquí. ¿Están asegurando la obra?

PETER: (Sin hacerle caso) Sería imperdonable que semejante monumento se perdiera por un descuido. No se preocupe Sr.
García, hoy mismo buscaré los sistemas de seguridad más eficaces.

SR. GARCIA: Muy bien. Yo prepararé la póliza entre tanto. Hasta luego. (Sale)

FEDERICO: Te lo dije Peter, éste es el asegurador más rápido y capaz que conozco, La Grandiosa
estará perfectamente cuidada contra cualquier atropello.

PETER: Muchas gracias Federico. Bueno te llevo a tu oficina de regreso. (Salen)

REBECA: Peter! (Molesta) ¿Cómo es posible que ni siquiera me haya visto? ¿Acaso soy invisible? (Sin mucho convencimiento)
No, estaba distraído, sólo eso. Hoy le haré una cena deliciosa y me pondré fabulosa para él, estoy segura de que ni siquiera se
va acordar de La Grandiosa cuando me vea. (Tocan la puerta) Voy. (Abre) ¿Si?

CRITICO2: Buenos días, me llamó un colega comentándome de una obra muy especial, ¿Puedo verla?

REBECA: Si, adelante, su compañero la vio y dijo que...

CRITICO2: Increíble, qué realismo, qué definición, qué mujer... (Tocan la puerta)

REBECA: (Abriendo) Usted otra vez, aquí está su colega. Pase.

CRITICO 1: ¿Qué te parece? ¿Hermosa no?

CRITICO2: No es sólo hermosa, es divina, sobrehumana, insólita, e una Venus, una beldad... y fijate en la técnica, tan exactos los
trazos, tan atinado el color. Es definitivamente una obra maestra.

CRITICO1: Eso es lo que yo creo. ¿No te da la sensación de no poder dejar de mirarla?

CRITICO2: Totalmente, tiene una mirada que hipnotiza. Ninguna mujer ha logrado eso conmigo, ningún cuadro, nada, pero ella...
La Grandiosa, ella es especial.

CRITICO!: Vamos a la Galería, hay que escribir una reseña sobre esto.

CRITICO2: Vamos. (Se van)

REBECA: (Hablando sola) Sí, yo soy la esposa del Sr. Gallagher. Claro, fue en mi en quien se inspiró. Idiotas, mal educados, ni
siquiera piden permiso, sólo vienen a ver y se van. (Entra a la cocina)

PETER: (Entrando) Hola! (Va hacia el cuadro) Ya llegué, no podía esperar para volverte a ver.

REBECA: (Saliendo) Hola... (Viéndolo hablar con el cuadro) Disculpa Peter, ¿A quién le estás hablando?

PETER: A La Grandiosa, mi mejor...

REBECA: Si ya sé, tu mejor creación, tu obra perfecta, tu mujer ideal, (Tr) Te tengo una sorpresa. Hice tu comida favorita y tengo
preparado un postre muy especial...

PETER: Ya comí, gracias.

REBECA: (Insinuante) ¿Y no quieres el postre?

PETER: No Rebeca, prefiero acompañar a La Grandiosa... es que no me canso de verla.

REBECA: La que está cansada soy yo. ¿Hasta cuándo tu Grandiosa? Prefieres a tu estúpido cuadro que a mí, ¿No? Te preparé
una deliciosa comida, y no te importa. Me puse este sexi vestido, y ni lo viste. Te propongo hacer el amor de la manera más dulce
y sensual, ¿Y tú? Tu prefieres ver tu cuadro. ¡Estoy harta de tu cuadro! Estoy fastidiada de la gente que viene a verlo y se quedan
sin palabras ante su supuesta belleza. A mí no me gusta.

PETER: Por favor Rebeca, deja la tontería, esto no tiene nada que ver contigo, es simplemente que amo a La Grandiosa, es mi...

REBECA: ¡YA LO SÉ! No sigas hablando de ella, mírame a mí, yo estoy viva, soy de carne y hueso, respiro, pienso, hablo...

PETER: Sí, ese es el problema, hablas, respiras, gritas... yo no quiero pelear, ve a dormir, o haz lo que quieras, pero yo me
quedo aquí contemplándola, admirándola, suspirándola.

REBECA: Cállate! (Entra a la cocina y sale con un cuchillo) Ya no la vas a ver más, hasta este momento existe tu estúpida mujer
ideal. (Corre hacia el cuadro y lo empieza a rasgar con el cuchillo) Bella, pero no te puedes defender... especial, pero te rajo con
un cuchillo.., ya no serás admirada, ya no...

PETER: NO! Suelta ese cuchillo, ¿Qué haces? Rebeca por favor no lo hagas, déjala en paz. (Trata de quitarle el cuchillo) Estás
demente, suéltalo, estás loca, ¿Cómo se te ocurre hacer eso? (Le quita el cuchillo y le da una cachetada) Basta. Niña tonta, no
sabes lo que acabas de hacer, destruíste mi mejor creación, mutilaste mi obra, mataste a La Grandiosa. (Comienza a llorar) ¿Por
qué? ¿Por qué?

REBECA: Te lo advertí, además lo hice por tu bien, estabas realmente obsesionado. Yo simplemente...

PETER: Estabas celosa, estás loca Rebeca, sentir celos de una pintura.., estás loca. Quiero decirte algo, no sólo acabaste con el
cuadro, también acabaste con 11 años de vida juntos, destruiste mi amor, o lo que quedaba de él.

REBECA: Peter, no digas esas cosas, era un simple cuadro... no vale la pena que te pongas así...

PETER: Lo siento mucho por ti, te vas a quedar sola, porque yo volveré a pintar Mi Grandiosa y ella me acompañará toda mi vida,
pero tú sólo sabes cocinar y acabarás sola con tus ollas y condimentos. Quizás algún día te perdone...

REBECA: ¿Volverás?

PETER: No, pero quizás pinte un príncipe para ti. Adiós.

TELON

(Cualquier parecido con Leonardo Da Vinci y su Gioconda es mera coincidencia).


Kristin Pardo