LA LAMPARA DE UN CRETINO
I.S.B.N. 84-607-0756-3
AUTOR: Leopoldo de Trazegnies Granda.
Colección "El abaco roto". Sevilla, 2000.


Niña de piel

Ella nunca estuvo segura si había sido algo obsceno o mágico que su madre
la diera a luz a oscuras y en cuclillas. Durante el parto la embarazada pensaba en insectos,
percatándose que no se oía el run run de otros años en el techo:
-Este invierno hemos pasado mucho frío, pero al menos ha servido para matar
las termitas de las tablas, sentenció.

La choza tampoco tenía electricidad, ni agua, ni padre.
El día que Quique le susurró en la escuela:
-Eres tan bonita que casi me duele tocarte.

Se estremeció y tampoco supo si se tenía que sonrojar o sonreir.
Cuando ese señor tan bien vestido la cogió de la mano y le preguntó si le gustaban
las muñecas, se dejó conducir como una hija obediente, pero tuvo el presentimiento
de que no le iba a regalar un juguete sino que a lo mejor le quitaba el osito
de peluche con el que ella jugaba.

En compensación, el abrigo de piel se lo compró más tarde con el primer dinero que ganó.
Le hacía estas confidencias a madame Renée en el saloncito rojo, enseñándole
orgullosa el abrigo, una noche de Semana Santa que habían pocos clientes en el local;
con el come come de si su vida hasta ese momento había sido una manzana
expuesta en un frutero o era las sobras de un festín ajeno.