Los Anaucos, 17 Enero 2004

Tts Tts Tts…



Yo soy de los que creen (y no: “soy de los que creo”, como dicen por ahí…) que el
Castellano es enormemente rico, tiene la palabra justa casi para todo y además
casi para todos.

Naturalmente que hay, como refuerzo, un sinfín de gestos que no tienen palabras suficientes para reemplazarlos. Eso de que una imagen vale por mil palabras nunca fue más justo… ¿Cómo poner en palabras, por ejemplo, una levantadita de hombros… o de cejas? 

Mientras lees esto, levanta los hombros. Sentirás ese inefable estremecimiento que da el aplicar el gesto preciso en el momento exacto…   (Por si acaso, busqué en el diccionario exactamente qué significa “inefable” y dice: Que no se puede explicar con palabras...)

Bueno, a lo que iba: Como apoyo a las palabras, no solamente tenemos los gestos en sus infinitas variedades y múltiples combinaciones, sino además hacemos un ruidito con la
lengua en la parte delantera del paladar, aspirando y nunca espirando (y menos expirando), que suena más o menos “tts”. A ver pruébalo…

Bien, ese humilde y muy invocado ruidito tiene, como los gestos, mil usos y mil aplicaciones distintas. Aunque está demostrado que (y no “de que”), así solito el dichoso ruidito no tiene
ni el menor significado. Prueba y verás. 

Para que signifique algo debe necesariamente estar inmerso en un contexto. Es el contexto
y sólo el contexto, el que le da su real valor y su significado…  Veamos:

Por ejemplo, si en este mismo momento tú haces “tts” significará que lo que estás
leyendo te parece una necedad, por decir lo menos… Si al mismo tiempo ajustas las cejas,
el significado se potencia. Si por el contrario haces “tts” levantando las cejas, significará
justo lo contrario… ¿probaste?

El primer significado, el de la necedad, se refuerza hasta el infinito si repites tres veces
“tts, tts, tts”, ajustas las cejas y mueves la cara de una lado al otro…. ¿o no?

La próxima vez que tu interlocutor haga “tts”, cuidadito, mira bien si levantó las cejas o si
las ajustó… dependiendo de eso o te callas o cambias de tema o te sonríes y dices
algo como: “tranquilo, este escrito ya se acabó…”


                                                                                                                Adolfo Pardo
                                                                                    
En un momento de ociosidad