La tortuga dejó a Ale después de acompañarla durante todo un día.

Durante el viaje le contó que tenía muchos amigos y parientes que
vivían lejos muy lejos y que quizá Ale los encontraría.
"Cuando los encuentres"   le dijo  "salúdalos de mi parte y trata de ayudarlos
porque me han dicho que sufren mucho"


Ale entonces le prometió buscarlos y tratar de ayudarlos y
siguió su camino con su morralito por la arena.

De pronto a lo lejos vio un bulto enorme... no, eran tres bultos
en fila... qué podría ser. Se fue acercando poco a poco, con mucho cuidado. Se dio cuenta entonces que era un animal que también se le iba acercando a ella despacito pero sin miedo. Bueno tú ya viste
el dibujo acá al lado y te das cuenta de que se trataba de un camello
bebé, de hecho era un precioso camellito de color rosado...

Tú quizá te preguntes cómo Ale supo que era un camello.
Bueno te diré que los camellos tienen dos jorobas, pero hay otros
animales parecidos que tienen solamente una joroba... esos
son camellos, pero del tipo
Dromedarios. Raro nombre. ¿no?

Cuando por fin se acercó al simpático camellito rosado, descubrió que
alrededor de las patas había muchos papelitos rosados,
de esos que sirven para envolver caramelos.

Como el camello era muy pequeño, con mucho cuidado
se acercó... y lo tocó.

Descubrió entonces que el camello se estaba riendo feliz... se
había comido una increíble cantidad de caramelos y había llenado
una de sus jorobas con puros caramelos rosados... tantos, que
hasta su piel y sus pelos se pusieron de ese extraño color...
para un camello.

El camello le permitió subirse entre sus dos jorobas, era comodísimo,
y así la llevó balanceándose acompasádamente por el desierto.
Las patas del camello eran anchas y así no se hundían en la arena.

Se fueron acercando a una cueva en una roca y ahí se detuvo y se
agachó para que Ale se bajara. Cuando ya estaba de nuevo en el
suelo, el camello dio un saltito de despedida y se fue trotando,
rosado y feliz.

Ale se acercó a la cueva y descubrió cerca de la puerta a una tortuga,
un poco más pequeña que su amiga anterior  pero con un cierto
parecido que le hizo pensar que eran parientes... y en efecto así
resulto ser, y un enorme águila.

El águila le dijo que tuviese mucho cuidado al  entrar en la cueva, 
porque ahí habitaba el 
Niño Ojos de Fuego
"Lo que pasa", le explicó el águila,
"es que acá muy cerca hay un
bosque lleno de árboles de madera"

(como todos los bosques, pensó Ale) 

"y a ese bosque nunca puede entrar
el Niño Ojos de Fuego porque inmediatamente provocaría un
incendio en la madera,  lo que sería peligrosísimo".


"Además" prosiguió el águila, "en
la cueva vive un brujo malo muy malo, llamado Chícharo con un cuervo
llamado Craak.

Este brujo tiene prisioneras en
jaulas a unas cuantas tortugas y las
vende a un restaurante en la ciudad
de Coro para que los cocineros las
preparen para comer.

"Hay mucha gente"
explicó el águila,
"a quienes les gusta comer carne
de tortuga y Chícharo y Craak, se aprovechan de eso"
"Peeero, en otra cueva que está cerrada por
una piedra y  que está muy cerca"
dijo
el águila,
"vive una serpiente muy gentil
llamada Largaverde, que solamente está esperando que alguien de buen corazón la deje salir para ir de inmediato donde Chícharo para atacarlo y liberar a las tortugas prisioneras"...

Ale escuchó eso y decidió de inmediato
liberar a Largaverde y así cumplir con la
promesa que había hecho a Conchita.

Se dirigió a la cueva cercana, se escupió
las manos para darse fuerza y poco a
poco retiró la piedra de la entrada.
Entonces vio adentro a
Largaverde que le estaba
sonriendo sacando su
lengüita partida....