El carnaval de Venecia surge a partir de la tradición del siglo XVII, en
donde la nobleza se disfrazaba para salir a mezclarse con el pueblo.

Desde entonces las máscaras son el elemento más importante del
carnaval.
El carnaval de Venecia tiene una duración de 10 días.
Durante las noches, se realizan bailes en salones
y las comparsas conocidas como
Compagnie della Calza
realizan desfiles por la ciudad.
Entre las más conocidas se encuentran
Los Antiguos   y   Los Ardientes.
Los trajes que se utilizan
son característicos de los
años 1700 y abundan las
maschera nobile, que es
una careta blanca con
ropaje de seda negra y
sombrero de tres puntas.
Después de 1979 se han
ido sumando otros colores
a los trajes, aunque las
máscaras siguen siendo
en su mayoría blancas,
plateadas y doradas.
En el año 1797 Napoleón Bonaparte derogó los festejos de carnaval,
que fueron restablecidos recién en
1979 de forma oficial.

Desde entonces la festividad se inicia cada 26 de diciembre año con año.
Ya en el siglo XI, cuando Venecia era una potencia temida y triunfaba
en el Mediterráneo, hay referencias a su existencia pero no fue hasta
doscientos años más tarde cuando se declaró
festividad pública.

Celebrar el carnaval, suponía además, una especie de cantar de
gesta, pues en él se utilizaban acontecimientos históricos como fuente
de inspiración, de forma que historia y realidad se mezclaban y
confundían formando parte del ingrediente festivo.

Sucedió así con la victoria de la Serenissima sobre los turcos, que
fueron derrotados en 1571 en la batalla de Lepanto y que sirvió de
motivo para volverla a festejar en los carnavales del año sucesivo.

Pero es, indudablemente,
en el siglo XVIII cuando el carnaval de
Venecia logra su máximo apogeo
. A él acudían aristócratas
provenientes de lugares diversos y no era raro que los príncipes y
nobles europeos se escaparan a divertirse y disfrutar de la
riquísima estación lírica programada durante las fechas.
Es difícil hacer referencia a los carnavales europeos sin, inmediatamente,
pensar en el de Venecia. Venecia es EL CARNAVAL, lo que no significa
ni mucho menos que si no has visto el de Venecia no hayas visto ningún otro.
Es EL CARNAVAL e indiscutible protagonista por tradición, por evocación
y por la sencilla razón de que Venecia en sí es ya una
ciudad enmascarada, misteriosa y mágica, en la que en lugar de
moverte por un decorado... lo vives.

Si bien es cierto que para muchos las hordas de turistas han
restado autenticidad al evento, es importante tener en cuenta que
acudir al carnaval veneciano significa saberlo descubrir.

No se puede ir a Venecia pensando en los carnavales de Cádiz o
de Brasil, porque entonces la decepción está asegurada; el carnaval
de Venecia tiene personalidad propia y magia propias y va
más allá de la turística imagen de la nariguda máscara del doctor de la
peste que abarrota los talleres de la ciudad.

Antaño el carnaval ya constituía una de las
fiestas populares más apreciadas por los ciudadanos.
 
Hay fabricantes especializados para hacer
las mascaras.  Los precios oscilan entre
50 y 200 Euros.
Por primera vez en 200 años, La Fenice acoge
el Gran Baile della Cavalchina. Carnavales hay
muchos, y muy divertidos, pero ninguno tiene la
exclusividad, la originalidad y el encanto del
Carnevale veneciano cuyos orígenes se
remontan al siglo XI aunque se consolidaría en
el XIII.

Rebosa magia propia y va más allá de la imagen
de la nariguda máscara del doctor de la peste
que abarrota los talleres de la ciudad y se
desparrama por las calles. Del 9 al 20 de febrero
es la cita. Colócate una máscara en plan Maria
Antonieta,  peluca empolvada con
lunar en rostro; él... de Casanova y a triunfar.
Una de las grandes novedades de la edición de
2007 es la celebración, por primera vez desde
1807 del
Gran Baile della Cavalchina en el
histórico Teatro de La Fenice
, reabierto
en 2004 tras el incendio.

El 17 de febrero tendrá lugar el inusual
acontecimiento, en una noche mágica, con
música, bailes, actuaciones estelares y sorpresas con
la diversión asegurada, en un marco incomparable.
Los privilegiados asistentes disfrutarán desde
sus palcos del desfile y los bailes que se
celebrarán en el patio de butacas, convertido
en excepcional pista de baile, acompañados
por la mismísima
Orquesta del Teatro, con un
repertorio de música clásica y moderna, que
añade un toque aún más original a la ocasión.
Opcionalmente se puede participar en la "sfilata",
o desfile de góndolas engalanadas por la ciudad,
o asistir a alguno de los conciertos previstos en
iglesias o palacios o almorzar cual damas y
caballeros del siglo XVIII en la bellísima Plaza San
Marcos y tomar café en los históricos
Café Florian o Quadri; algo para no perderse.