Considerados únicos en su género por su conformación anatómica
y peculiares formas exteriores, el caballo de paso peruano forma
parte del rico acervo cultural nacional, reconocido en todos los rincones
del mundo. Es sinónimo de nobleza y fidelidad, temperamento y altivez, y
lleva en su monumental y elegante figura un cúmulo de virtudes que lo
enseñorean como una de las más atractivas manifestaciones de
tradición de la más pura estirpe nacional.
FotografÍas tomadas por
Alberto Mogrovejo durante el
Festival de Mamacona - LurÍn-Lima
Muchos, al observar con admiración el trote galante de su paso, lo atribuyen
a la complicada topografía y estructura del suelo peruano. Su garbo y finura
han inspirado poemas y canciones propias del sentimiento popular de la costa.

¿No será su forma de moverse, el resultado de una autoselección
natural u orientada por el hombre peruano de acuerdo a las
necesidades de nuestro terreno?


Ya en el siglo XVII, se le menciona en la inmortal obra "El Quijote de la Mancha"
del célebre don Miguel de Cervantes Saavedra, en un diálogo entre el ingenioso Hidalgo
y su fiel Sancho que dice:

" De allá le ha sacado Malambruno con sus artes y le tiene en su poder y se
sirve del en sus viajes, que los hace por momentos, por diversas partes del mundo, y hoy
está aquí y mañana en Francia y otro día en Potosí; y en lo bueno
que el tal caballo ni come ni duerme, ni gasta herraduras y lleva un portante por los aires,
sin tener alas que el lleva encima puede llevar una taza llena de
agua en la mano sin que se le derrame gota, según camina llano y reposado;
por lo cual la linda Magalona se holgaba mucho de andar caballera en él.


A esto Sancho dijo: "Para andar reposado y llano, mi rucio, puesto que no
anda por los aires; pero por la tierra, yo lo curtiré con cuantos portantes hay
en el mundo".

Pero lo cierto es que ese modo peculiar en el andar del caballo peruano de
paso se debe a su combinación de sangres, pues ni bien llegado al Perú, el ejemplar
español fue expuesto a un proceso de selección, en mezcla de
sangres de diferentes tipos de equinos: las jacas (yeguas de pequeña
estatura) navarras y castellanas con las de los Berebere y Arabe.


El híbrido resultante conservó de las jacas la elevación de los miembros
delanteros; de los Berebere, el modo de andar o ambladura y algunos
rasgos exteriores; y, finalmente, del árabe, su delicada belleza.


Pero fue del Berebere, que mantuvo casi intacto la sincronía en su andar,
en ese movimiento de patas en forma lateral, mano y pata a la izquierda y
mano y pata a la derecha; o en la forma de cruz o diagonal, similar al de un
felino, añadiéndose a éstas, las otras particularidades propias del caballo
de paso peruano.


Aunque si bien es cierto que estos ejemplares nacen con estas
características, la constante dedicación y adiestramiento por parte del
hombre adecúan, perfeccionan y pulen aquello que emana de su
propia génesis.
Textos y fotografÍas publicadas con marco
verde: www.yachay.com.ve
EL EXTRAORDINARIO
CABALLO DE PASO PERUANO